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LA PRIMERA NAVIDAD (y III) Vamos ahora con Lucas.    Lucas escribe para una comunidad mayoritariamente de cristianos de origen pagano. Conocen muchas tradiciones judías, pues son creyentes que probablemente se sentían ya atraídos por el judaísmo y que desde ahí han descubierto el camino de Jesús.   Por eso, en Lucas no encontramos ni las fórmulas del cumplimiento de las profecías ni los episodios que relacionan a Jesús con Moisés. Sin embargo, en un contexto más romanizado, Lucas va a presentar a Jesús como la antítesis del emperador Augusto.   Sin embargo, sí que le interesa unir a Jesús con las tradiciones mesiánicas y sitúa el nacimiento también en Belén y como descendiente de David. Mientras que Mateo coloca ya a toda la familia en Belén desde el principio, Lucas tenía que llevarlos allí desde Nazaret.    Para ello utiliza la estratagema literaria del censo de Quirino, gobernador de Siria. Digo que es una estratagema porque históricamente no pudo ser as...
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LA PRIMERA NAVIDAD (II) Como estamos diciendo, los evangelistas presentan los relatos del nacimiento como parte de su proyecto teológico, todo en ellos está al servicio de la gran pregunta: ¿quién es realmente Jesús de Nazaret? Pero para entender la respuesta que da cada uno de ellos a esta pregunta hay que caer en la cuenta de cuál es el contexto en el que crearon su evangelio y a qué tipo de comunidad se dirigía. Solemos pensar que el origen del cristianismo fue unitario, pero en realidad las comunidades cristianas de los orígenes fueron muy diversas geográfica, cultural y socialmente. Por eso, para entender bien los evangelios es necesario conocer cuándo y para quién fueron escritos. Igual que el resto de los evangelios, los relatos del nacimiento y la infancia   Empecemos por Mateo.   Mateo escribe para una comunidad judeo-cristiana, es decir, cristianos de origen judío que se encuentran enfrentados al grupo fariseo que era quien dominaba el judaísmo de la época. Por eso, ...
LA PRIMERA NAVIDAD (I)   Echemos una ojeada al nacimiento que preside nuestras fiestas familiares.   Ahí están la Virgen, San José, el Niño (ya crecidito como de varios meses) con la mula y el buey, puede que un establo o tal vez una cueva, los ángeles con la estrella, los magos con sus camellos y los pastores con sus regalos, las lavanderas, Herodes y sus guardias y si el nacimiento es un poco grande, habrá sitio para el panadero, una huerta, una carpintería, una legión romana marcando el paso y en un rinconcillo hasta un señor con barretina haciendo sus necesidades.    Es como si hubiéramos cogido las narraciones evangélicas del nacimiento de Jesús, hubiéramos agitado sus páginas y volcado sobre el musgo y el corcho blanco a los personajes que imaginaron Lucas y Mateo mezclados con escenas sacadas del arte, el folklore, los villancicos, el cine y hasta la publicidad. Y es que es imposible encontrar en toda la tradición cristiana relatos que hayan excitado...